domingo, 26 de septiembre de 2010

La marcha de la impostura (Juan Manuel Negrete)


Publicado en Proceso número 1768.



Aún recuerdo la primera manifestación política a la que me llevaron como acarreado. Era el mes de las posadas de 1969. Sin decir agua va, llegó a la prepa la Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG) y nos entoriló a todos hasta el edificio de la Rectoría. La aglomeración era para vitorear a Luis Echeverría, candidato del PRI a la Presidencia. Al anunciarlo, una sonora rechifla vibró en el aire. Algunos nos dimos a la tarea de buscarle un portillo a la valla de los fornidos fejosos. Por todos lados lucía compacta su muralla, que evitaba la desbandada, pero detectamos un hueco por Escorza y Pedro Moreno, y rompimos el cerco.

Se daba entonces el mismo trato de borregos desinformados a los ejidatarios, a los obreros y a los estudiantes. El PRI, la CTM, la CNC... En la UdeG, la responsable de tal práctica era la FEG y, atrás de ella, Carlos Ramírez Ladewig. ¿Qué ha cambiado en 40 años? Poco. La responsable del acarreo ya no es la FEG, sino la santísima trinidad universitaria: la FEU, que aglutina a los estudiantes; el SUTUdeG y el STAUdeG, sindicatos de los trabajadores y de los maestros. Y, atrás de ellos, Raúl Padilla López.

Formalmente -porque hay que cuidar las formas- no es Raúl el que ordena que salgan a marchar, sino un acuerdo que tomó el Consejo General Universitario (CGU). Convocó a todo mundo a manifestarse en contra de la cerrazón del monaguillo de Casa Jalisco, quien, sentado en arcas de oro, no quiere soltarlo, así lo estrangulen. Como el dinero se ocupa para tareas escolares, habrá que obligarlo a que afloje el codo. Eso dicen.

Aunque la invitación se hace extensiva a toda la población, en particular se señala a estudiantes, maestros, jubilados, egresados y padres de familia. Será quizás a los progenitores de los actuales estudiantes. No se habla de amas de casa, de obreros, de campesinos, de los compañeros del arado y los de toda herramienta, como rezaban las viejas consignas, porque desde hace mucho variaron el discurso. Pero para el caso da lo mismo. La convocatoria es abierta e irá el que quiera. Tampoco señalan la fecha precisa porque la presente fue la semana del barullo del bicentenario, salió escurridiza. El desfile de la impostura marchará esta semana o la que sigue. A ver.

El público tapatío ya se sabe de memoria el libreto de las marchas universitarias. Se puede anticipar lo que va a ocurrir con un margen de error del 5%, como las encuestas menos confiables. Con los estudiantes de nivel profesional no cuentan, no son fáciles de manipular: mandan al carajo a los titiriteros. En cambio los de las prepas, tanto de la zona metropolitana como de las ciudades del interior, sí van a ser acarreados. Bajo lista, los controles escolares lo facilitan. Ellos compondrán el grueso del contingente. Son muchos, pero su multitud misma constituye la debilidad del evento. Van al desmadre, al coto, al reve, a la suspensión de clases, a gritar consignas sin ton ni son, a hacer bola.

Compondrá otro paquete de acarreo el gremio e funcionarios y de maestros con contratos tronchados. Los funcionarios, sobre todo, lamentarían en serio que se secara una vaca lechera tan generosa. Casi todos ellos cobran doble plaza: la de maestro y la de burócrata. Estando tan tristes los tiempos laborales, perder este tipo de trato preferencial en cuestión de ingresos sería de suma torpeza, de manera que este gremio no necesita acarreo visible: va por su cuenta. Es acarreo invisible, por lealtad a la nómina. Es el universo clientelar adicto a Padilla, siempre fiel, como antaño fue fiel a Carlos Ramírez. Y como lo será con el sustituto de Padilla, cuando éste se defina (aunque ni siquiera se barrunta todavía). No se descuenta que acuda una buena masa de despistados y curiosos, donde hay ruido se aglomeran los bobos.

Más interesante será entender por adelantado los motivos de quienes se resistan al acarreo. ¿Qué motivo tendrán para faltar los profesores de asignatura, que componen más del 80% de la planta docente de la UdeG? Sus pésimas condiciones salariales. ¿Cómo es posible que un profesor de la segunda universidad del país, por su número, no por su calidad, gane 60 pesos por hora clase? Es una injusticia salarial. Y no se debe a que la empleadora no tenga suficiente presupuesto, sino al pésimo ejercicio distributivo que hace con la remuneración de sus tareas sustantivas. Tira gran parte del presupuesto en obras sutuarias, faraónicas y en salarios dobles de sus funcionarios. La masa magisterial, que sostiene la tarea más ingrata de la docencia pero a la vez la más seria, como es la atención a la formación integral de los educandos, se queda como el chinito.

¿Cómo tuvo la desvergüenza este CGU de convocar a marchar en protesta también a sus jubilados, si acaba de trascender en los medios que es su propia patrona, la UdeG, la que está buscando trasladarlos a la nómina del Instituto de Pensiones del Estado de Jalisco, donde se encontrarán con la sorpresa del tope de 10 salarios mínimos? Si cuaja, esta reducción pensionaria tampoco será resultado de los regateos del gobernador. A pesar de esta amenaza latente, ¿se verá a los jubilados haciendo presencia en la marcha de la presión de los insaciables Padilla y sus secuaces?

Hace mucho que el gran público ya no encuentra identidad ni transparencia con estas banderas de reivindicación social, porque en manos del padillaje se han tornado hilachos viejos. La población tiene hambre y sed de educación de calidad, de formación integral de sus vástagos, de autenticidad docente. Pero los filibusteros que tienen secuestrada a la UdeG no garantizan que pueda darse este salto tan deseable. Al contrario, son la garantía de no conseguirlo. Así que el escenario más probable de esta megamarcha anunciada es un sonoro fiasco. Quedará pues en impostura pura, como siempre.

domingo, 25 de julio de 2010

¿El fin de la Revolución Bolivariana?

¿El fin de la Revolución Bolivariana?


"Lo sé, estoy condenado a muerte, pero no voy ha ceder ante el chantaje y las amenazas,

y llamo al pueblo venezolano a no ceder, a no dejarse confundir ni atemorizar"

Hugo Chávez Frías.


El pasado jueves 22 de julio se realizó una sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) en el Salón Simón Bolívar del Edificio Principal de la Organización, sito en Washington, DC. La sesión fue convocada por el gobierno de Álvaro Uribe para "tratar el tema de la presencia de grupos narcoterroristas en territorio venezolano, que afecta la seguridad nacional de Colombia".


El Representante Permanente de Colombia ante la OEA, Luis Alfonso Hoyos, acusó sin más al gobierno de Venezuela de no cooperar en "la lucha contra las bandas que se dedican al narcotráfico, al secuestro, a la extorsión" y de “no impedir en su territorio la presencia de grupos que no son atacados ni perseguidos como deberían ser y [que] desde ahí lanzan ataques recientes, los últimos de las últimas semanas, contra territorio colombiano, y utilizan hasta hoy impunemente el territorio del hermano pueblo de Venezuela”.


En resumen, el embajador Hoyos se esforzó en demostrar que el gobierno de Venezuela protege a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Ambas organizaciones son consideradas terroristas por EE. UU. En cambio la administración del presidente Chávez ha pedido se les llame organizaciones beligerantes y pidió en mayo de 2008 sacarlas de la lista de organizaciones terroristas llegando incluso a calificarlas como “verdaderas fuerzas insurgentes que tienen un proyecto político y bolivariano”.


Estos hechos, el que EE. UU. considere terroristas a las FARC y el ELN y que, al mismo tiempo, el Gobierno de Venezuela muestre simpatía hacia esos grupos, es uno de los mayores puntos de tensión entre la potencia imperial norteamericana y la Revolución Bolivariana que se desarrolla en Venezuela.


Fracasado el intento de la oligarquía venezolana por derrocar, apoyada por la CIA, al presidente Hugo Chávez en el año 2002; con el proceso revolucionario profundizándose y extendiéndose, llegando a crear las primeras empresas socialistas; con el apoyo popular mayoritario hacia Chávez y el PSUV frente a próximas elecciones; con los medios privados de comunicación, instrumento de la oligarquía, opacados por los florecientes medios de comunicación estatales y alternativos; ante los permanentes planes de la oligarquía de retomar el poder y, sobre todo, ante los planes estadounidenses de recuperar lo que consideran su esfera de influencia, primero deteniendo la propagación de los regímenes progresistas y, después, promoviendo el declive de los ya existentes; con los planes de más largo alcance del imperio, cuya estrategia hemos descrito aquí: operar mediante sus estados-satélites en todo el globo contra sus enemigos regionales (Israel contra Irán, Corea del Sur y Japón contra Corea del Norte, Colombia contra Venezuela); en ese contexto, el vincular a Venezuela con las organizaciones guerrilleras colombianas es el plan dirigido contra la punta de lanza de los esfuerzos emancipatorios y revolucionarios de América Latina, la Revolución Bolivariana encabezada por Hugo Chávez.


Tenemos, por tanto, una estrategia imperial global a largo plazo a la que se subordinan todas las estrategias regionales de corto y mediano plazo. El objetivo inmediato es hacer ingresar a Venezuela en la lista de países patrocinadores del terrorismo internacional. Esa lista hecha por el Departamento de Estado de EE. UU. será la vía para emitir sanciones contra la República Bolivariana. En ella figuran actualmente Cuba, Irán, Libia, Sudán y Siria.

Cuba, en particular, carga con sanciones casi desde el inicio de su Revolución, hace ya más de medio siglo. Desde 1982 está en la lista por apoyar, según el Department of State, a las FARC, el ELN y ETA.


Irán aparece en la lista desde 1984 por su apoyo a la guerrilla libanesa Hezbollah y a grupos palestinos como Hamás. Recientemente la República Islámica ha estado en la mira de EE. UU. e Israel por su programa nuclear. Se ha especulado sobre un próximo ataque en su contra.


En una carta dirigida a la secretaria de Estado Hillary Clinton el 25 de mayo pasado, el Senado estadounidense preguntaba a la mano derecha de Obama: “En cuanto al futuro ―y si no se designa a Venezuela estado patrocinador del terrorismo―, ¿qué otras medidas concretas podrían tomarse para limitar los amenazantes vínculos del presidente Chávez con grupos terroristas y estados patrocinadores del terrorismo?”


En la carta no sólo se mencionan a las FARC como organización “terrorista” patrocinada por Venezuela sino también a Hezbollah e, incluso, se mencionan los nexos con Irán, lo que considera el Senado “apoyo a Estados que patrocinan el terrorismo”. Si Venezuela fuera incluida en la lista, enfrentaría, en un primer momento, sanciones económicas y tendría permanentemente la amenaza de una intervención militar.


Vemos la coordinación entre las consideraciones norteamericanas y las acciones colombianas. Se ha generado una crisis entre Colombia, el peón regional sudamericano, y Venezuela; como se ha generado recientemente una crisis entre Corea del Sur, el peón regional de Asia Oriental, y Corea del Norte; y como se ha generado un crisis entre Israel, el peón (¿o será EE. UU. el peón de Israel?) regional de Oriente Próximo, y la República Islámica de Irán.


Estos movimientos dirigidos contra los enemigos “pequeños” de EE. UU. son la obertura de la estrategia a desarrollar por el imperio norteamericano (¿o el sionismo internacional?) en el siglo XXI. Su aniquilación le permitirá fortalecer las esferas de influencia regionales para preparar el inevitable enfrentamiento con China y Rusia, potencias que le compiten, y hasta comparten ya, la hegemonía mundial.


Las siete bases norteamericanas en Colombia y la reactivación de la IV flota son las expresiones particulares de una estrategia regional inscrita, a su vez, en la mencionada estrategia global a largo plazo. El imperio norteamericano intentará, en este nuevo siglo, repetir o imitar la historia del siglo XX.


Los movimientos revolucionarios de América Latina, en su mayoría, habían sido aniquilados asociándolos con el enemigo soviético durante los años de la Guerra Fría. El combate a los intentos de autonomía y de justicia social fue justificado ideológicamente como un combate al “comunismo” tiránico y en defensa de la “libertad”. En realidad, fue un combate en defensa del imperio norteamericano, del capitalismo y de las oligarquías nacionales latinoamericanas.


La caída de la URSS y el triunfo del neoliberalismo a principios de los años noventa, fue interpretada por los ideólogos liberales como el triunfo de Occidente y de la libertad. Pero la explotación capitalista, el imperialismo norteamericano y los regímenes oligárquicos de nuestros países no son realidades eternas, entelequias, sino realidades históricas que tuvieron un origen y tendrán un final. No son resultado de una hipóstasis ni están desligadas del devenir. La realidad social de la explotación puede y debe ser transformada, el imperialismo norteamericano puede y debe ser reemplazado por la autonomía de nuestros países y las oligarquías locales pueden y deben ser derrotadas por el poder popular. La historia no llegó a su fin, la historia es nuestra y la hacen los pueblos.


Así como el imperio norteamericano tiene su visión del mundo, su Weltanschauung, y su plan de acción, su estrategia, así también los pueblos latinoamericanos debemos construir nuestra cosmovisión y nuestra estrategia propia.

México, nuestro país, está encaminado a convertirse en el segundo peón o, incluso, en un verdadero protectorado norteamericano. La derecha panista y priísta, oligárquica, es cómplice de esa traición y, es más, de hecho la solicita para mantener su régimen de privilegios. La pseudo izquierda perredista pugna por entrar de segundo o tercer violín en el concierto que dirigen los grupos oligárquicos y así obtener algunas migas que le callen la boca.


De los grupos inconformes con la oligarquía que todavía tienen presencia en los partidos oficiales, la derecha reaccionaria, aún con algunos nexos con el PAN, tenderá, según nuestra hipótesis, a la radicalización y llegará, incluso, a mostrar abiertamente su cara fascista.


El movimiento de Andrés Manuel López Obrador debe radicalizarse también y mostrar abiertamente una tendencia socialista o deberá ser dejado de lado. En el futuro inmediato, tendremos en el poder a la oligarquía conservadora, impugnada cada vez más por la derecha reaccionaria fascista. La izquierda deberá combatir a ambas pugnando por la revolución socialista. Se vuelve urgente la unión de los grupos de izquierda, las guerrillas y los partidos sin registro.


En lo inmediato, con los medios que estén a nuestro alcance, debemos defender la Revolución Bolivariana. Si triunfan contra ella los planes norteamericanos, estaremos más cerca de la derrota. En nuestro país, el enemigo está claramente reconocido, tiene nombre y apellido, es la oligarquía de los Azcárraga, los Slim, los Salinas, los Baillères, Los Larrea, todos protegidos por el régimen del espurio Calderón.


¡A combatir a la oligarquía mexicana!


¡A combatir al imperio norteamericano!


¡Defendamos la Revolución Bolivariana!


¡Patria socialista o muerte! ¡Venceremos!



CD


lunes, 14 de junio de 2010

Anti Obama


Admirado como un gran orador, incluso por personajes como Fidel Castro; destino de elogiosos comentarios, incluso de personajes como Hugo Chávez; receptor de un gran apoyo popular no sólo en su propio país sino en todo el planeta, Barack Obama no ha tardado mucho en diluir el optimismo que despertó desde su campaña presidencial. Para las naciones latinoamericanas más comprometidas con los cambios progresistas, las del ALBA, las señales de alerta han ido sucediéndose. Para Cuba, continúa el bloqueo y Guantánamo sigue siendo una base-prisión norteamericana. Para Venezuela, las siete bases en Colombia, las acusaciones de vínculos con las FARC y la retórica de descalificación que incluyen a la República Bolivariana en la lista negra junto a Siria, Irán y Corea del Norte, han sido motivos suficientes para marcar distancia y volver a la posición defensiva de la era Bush. Vino el golpe de Estado en Honduras. Vino después el aumento de tropas en Medio Oriente y el Premio Nobel de la Paz. Siguió la ocupación militar norteamericana de Haití, disparada por el terremoto del 10 de enero.

Como hemos expresado ya, la estrategia de Obama tiene como objetivo frenar el avance de los intentos autonomistas latinoamericanos utilizando como alfiles, en primer lugar, a Colombia, su proyecto neocolonial más avanzado, y preparando a México como un segundo engendro rastrero, derechizado en la política interna por un eterno combate al crimen organizado, armado hasta los dientes y con una agenda que haga eco de las pretensiones imperiales. Los EE.UU. necesitan, sin dilaciones, asegurar el control en su entorno inmediato para poder competir con las potencias que le disputan la hegemonía, Rusia y China. Al intento fallido de penetrar en la zona de influencia rusa, con el ataque de Georgia a Osetia del Sur, ha sucedido una etapa de negociación centrada en el tema del desarme nuclear. A China se le ha propuesto la formación de un G-2, que no ha tenido mayores progresos. Rusia ha respondido acercándose a Venezuela y más recientemente a Bolivia. La venta de armas viene acompañada de tratados para explotar recursos naturales, principalmente hidrocarburos.

Parece, sin embargo, que estamos a las puertas de una nueva etapa de la estrategia geopolítica de EE. UU. En un primer tablero, Israel, el alfil norteamericano en Medio Oriente, sostenido con millonarios apoyos que le han permitido al Estado judío convertirse en una potencia atómica y militar de primero orden y con el respaldo diplomático que le ha permitido evadir sanciones por sus recurrentes violaciones al derecho internacional, está empujando a la administración Obama a desarrollar una política más dura contra Irán, su más peligroso enemigo después de las invasiones norteamericanas a Irak y Afganistán. Es impresionante la cantidad de recursos humanos y materiales que invierte EE.UU. en asegurar la posición israelí.

Hace apenas un par de días, después de oscuras negociaciones con los otros miembros del Consejo de Seguridad, el imperio norteamericano obtuvo una nueva ronda de sanciones contra la nación persa. Apenas ayer salió a la luz la autorización que el régimen saudí ha dado a Israel para usar su espacio aéreo en una eventual operación militar contra la República Islámica. Los objetivos serían las plantas de enriquecimiento de uranio. No deja de resultar irónico que un país construido sobre las ruinas del Derecho Internacional, que tiene el estatus de potencia ocupante, que viola todos los tratados y los derechos humanos en la brutal opresión del pueblo palestino y que posee 200 ojivas nucleares o más, ataque, con apoyo estadounidense, a Irán, que no posee armas nucleares y que expresa tener un programa nuclear con fines pacíficos.

Son interesantes las estrategias diplomáticas de Turquía y Brasil. Después de que ambas naciones lograron a mediados de mayo un acuerdo para que el régimen de Teherán enriquezca uranio en el exterior, logro diplomático que desactiva todos los pretextos bélicos israelíes, vino el ataque a La Flotilla de la Libertad, compuesta en su mayoría por naves de bandera turca, agresión que ha puesto a Israel bajo la lupa de la opinión pública mundial. Hay quienes sugieren que el primer ministro turco podría intentar romper el bloqueo a Gaza embarcándose él mismo y protegido por la flota de guerra de su país, que es miembro de la OTAN. Un ataque israelí en contra de esta hipotética flota metería en dilemas a EE.UU., puesto que, según la carta de la alianza atlántica, los países firmantes deben responder en bloque al ataque contra uno de los miembros. El Estado judío, huelga decir, no es miembro de dicha alianza.

En el otro tablero, Corea del Sur, el alfil norteamericano en Asia oriental, acusa a Corea del Norte de hundir una corbeta en el Mar Amarillo a finales de marzo. En el hundimiento murieron los 46 tripulantes. El régimen de Seúl, respaldado por Washington, ha amenazado a su vecino del norte. Los acontecimientos involucran a China, que se opone invariablemente a cualquier operación militar contra su aliado norcoreano. Las sospechas de que fueron los mismos norteamericanos los que han hundido la corbeta sudcoreana, han sido expresadas por Fidel Castro. También se escuchan en esta región tambores de guerra. Es clara la forma de operar del imperio norteamericano. Utiliza sus satélites para golpetear constantemente a sus enemigos en todas las regiones del globo. Eso no ha cambiado con Obama sino que se ha agudizado.

Viendo las cosas desde nuestra perspectiva, la lucha debe encaminarse a combatir a la oligarquía nacional, que es, como hemos expresado también, la que, buscando conservar su poder, entrega la plaza a los norteamericanos. La vía democrática se convierte en una farsa, la población es dirigida por los medios de comunicación (en manos de la oligarquía) a elegir a los candidatos que no cuestionan la dominación del gran capital en el interior y del imperio norteamericano en el exterior. Se elimina la conciencia crítica, no existen medios independientes, en todos los niveles educativos se impone la visión mercantil y empresarial, se construye el consenso, se uniforman los deseos, las aspiraciones y también los temores. El crimen organizado es impuesto como el gran enemigo, combatirlo se convierte en el gran objetivo nacional, todo lo demás se subordina u olvida ante él. Se justifica la intervención extranjera, el eterno aplazamiento de la justicia social, se acepta la militarización de la vida pública. La gente se recluye en su esfera privada en busca de una felicidad prefabricada.

Por todo ello proponemos: el anti imperialismo contra la agenda imperial norteamericana, el socialismo contra la oligarquía traidora, el bolivarianismo para combatir regionalmente los intereses norteamericanos y tender la mano a nuestros vecinos en lucha.

¡Patria Socialista o muerte! ¡Venceremos!

CD

lunes, 7 de junio de 2010

El Estado burgués contra los trabajadores.

El día de hoy, lunes 7 de junio de 2010, quedará marcado por dos agresiones a la clase trabajadora. En la madrugada fue desalojada, después de 35 meses de huelga, la mina de Cananea, Sonora. Blandiendo el tolete, miles de elementos de la Policía Federal tomaron el control de las instalaciones. La mina está bajo control de Grupo México.

También hoy han sido desalojadas las inmediaciones de la mina de Pasta de Conchos, Coahuila, por elementos de la Policía Estatal. La explotación del yacimiento ha permanecido interrumpida desde la desgracia del 19 de febrero de 2006, en la que perdieron la vida 65 mineros. Esta otra mina también está bajo control de Grupo México. El Estado mexicano muestra su carácter burgués al actuar según los intereses de la mayor empresa minera del país. Estos hechos se suman a la extinción ilegal de Luz y Fuerza del Centro y a los ataques al Sindicato Mexicano de Electricistas (SME).

En el Centenario de la Revolución mexicana, el régimen calderonista acelera su plan de aniquilar los derechos de la clase trabajadora y de borrar las conquistas de la gesta revolucionaria. En el Bicentenario de la Independencia de México, este mismo régimen desarrolla una agenda intervencionista según el modelo colombiano, enmascarando las pretensiones norteamericanas con una supuesta guerra contra el crimen organizado y abandonando de manera abyecta los ideales de los libertadores.

Hoy somos llamados a luchar contra este enemigo. Contra la oligarquías nacionales y extranjeras, apoderadas de los recursos naturales de la nación, opongamos el socialismo. Contra la burguesía apátrida y traidora, apoderada del aparato estatal e impulsora del neocolonialismo yanqui, opongamos el antiimperialismo. Contra la amenaza fascista y chovinista, que es la carta bajo la manga de la clase dominante, opongamos la integración con las naciones latinoamericanas y el bolivarianismo.
¡Patria socialista o muerte! ¡Venceremos!

jueves, 31 de diciembre de 2009

A casi un año de la llegada de Obama.

Barack Hussein Obama II tomó posesión como 44° presidente de los EE. UU. el 20 de enero de este 2009 que concluye. Había logrado despertar en millones de norteamericanos la esperanza en medio de una profunda crisis económica. Había logrado también lo que se antojaba imposible: el voto de confianza y hasta la simpatía anticipada de algunos políticos distanciados o hasta enemistados con George W. Bush. Fue tanta la expectación que despertó, que incluso personajes como Fidel Castro Ruz, Hugo Chávez y Evo Morales se mostraron amistosos en sus declaraciones hacia el primer presidente negro de la nación más poderosa del mundo.

Prácticamente todos los líderes de América Latina eran optimistas respecto al futuro. Lo hacían dejando de lado por un momento el pasado de invasiones, intervenciones, dictaduras, muertes, desapariciones y demás crímenes promovidos por y desde la Casa Blanca. Sus conclusiones fueron apresuradas.

Tan entusiastas fueron los países del ALBA, con Venezuela y el presidente Hugo Chávez a la cabeza, que en la V Cumbre de las Américas celebrada en Trinidad, pudieron atreverse a pedir en bloque la desaparición de la Organización de Estados Americanos (OEA), ésa que expulsó a Cuba poco después de la invasión de Playa Girón. Algunas voces, ahora sabemos ingenuas, pedían levantar el embargo económico a la isla. Todos expresaban sus sueños, sus anhelos. Las vanguardias políticas, las que tienen memoria histórica, pensaron que era el momento. En realidad no lo era, no lo es. La libertad se conquista, no se mendiga.

Y como si el pasado quisiera expresar que aún es presente, y que amenaza con ser futuro, el 28 de junio un golpe de Estado derrocó a Manuel Zelaya, presidente de Honduras. ¡Un golpe de Estado! “El capital foráneo, el imperialismo, unido a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición” dijo antes de morir Salvador Allende, cuyo derrocamiento es el símbolo de los golpes de Estado urdidos por los norteamericanos en América Latina. No mucho ha cambiado desde ese 11 de septiembre de 1973. Romeo Vásquez, el general que encabezó el golpe de Honduras, se entrenó en la escuela de gorilas, la Escuela de las Américas, que aún opera hoy.

Desvanecidas ya las esperanzas, la izquierda latinoamericana contempló el acuerdo entre EE.UU. y Colombia para que tropas, aeronaves y embarcaciones norteamericanas hagan uso de bases terrestres, aéreas y marítimas del país sudamericano. La oposición fue férrea por parte de los países del ALBA. Fidel Castro interpretó el pacto firmado el 30 de octubre como la anexión de Colombia a Estados Unidos. Se ha pasado de la confianza a una posición defensiva.

Dos sucesos más recientes han venido generalizar el ambiente de decepción respecto de Obama. El 9 de octubre se anunció que se le había concedido el Premio Nobel de la Paz. Unas semanas después, el galardonado anunciaba su decisión de mandar 30 mil soldados más a Afganistán. Fue agria la ironía. Hace unas horas, durante la Cumbre de Copenhage, la decepción de convirtió en irritación (http://www.cubadebate.cu/reflexiones-fidel/2009/12/20/la-verdad-de-lo-ocurrido-en-la-cumbre/).

Nuestro México es un embrión respecto de lo que ya es Colombia: un peón de los norteamericanos armado hasta los dientes y entrenado para luchar en el tablero de la Patria Grande contra los países con gobiernos progresistas. Esto es sólo un preludio, EE. UU. se prepara para jugar en el tablero global. Para tener éxito debe recuperar el control de su esfera de influencia. México es crucial en la estrategia. Si virara a la izquierda podría decidirse la lucha. El bloque progresista latinoamericano podría avizorar la victoria.

Los estudiantes, los intelectuales, los trabajadores podrán aquí conquistar el futuro colectivo. Las causas están a la mano, vivimos con ellas enfrente: la causa de la democracia en nuestra Universidad; la causa por la permanencia y dignificación de la Filosofía y las Humanidades; la causa obrera del SME. Las causas cotidianas del presente, heredadas del pasado, son la vía para la construcción de nuestro propio futuro. "Pinta tu aldea y serás universal."

CD